Bruno 43 años, casado.

  Hace dos años pasé por un momento difícil que me llevó a buscar ayuda psiquiátrica. En el pasado había seguido otros procesos terapéuticos por periodos breves de hasta seis meses y uno de un año con una psicóloga.

  No conocía a nadie en el campo de la psiquiatría; decidí arriesgarme y buscar en el directorio telefónico. Así fue como entré en contacto con la doctora Hinojosa. Desde la primera conversación (vía telefónica) que tuve con ella, me encontré con la más sincera y eficaz atención a mis problemas y tuve pronto la convicción de que me encontraba ante una persona muy profesional.

  Ya en la primera sesión, me sentí mejor y encontré mayor fundamento para esta confianza inicial. A diferencia de otros terapeutas con los que había entrado en contacto anteriormente, me agradó, en primer lugar, que la doctora Hinojosa no se limitara a llegar a una solución al problema inmediato que me había llevado allí, sino que buscara las causas de conflictos mucho más profundos y, en segundo lugar, que me mostrara una vía relativamente sencilla de resolverlos.

  Desde el principio me cuestionó si yo quería realmente involucrarme en un proceso de cambio más radical y no simplemente cambiar temporalmente algunos hábitos. Ante mi respuesta afirmativa, me advirtió que el proceso era sencillo pero no indoloro. Lo acepté como reto y desde entonces me gustó cómo los cambios en mi forma de pensar y de actuar se producían inesperada y bruscamente, como a saltos súbitos.

  Después de mucho hablar de un tema y de seguir patrones de conducta ineficaces, un día me encontraba pensando al respecto de una manera nueva y comportándome en consecuencia.

  Continúo ahora la terapia. Estoy contento con lo que he logrado y la Dra. Hinojosa me ha dado la confianza en que debo esperar otros cambios para transformarme en una persona libre y segura de mí.