Jaminn 35 años.

“La ansiedad tiene un propósito, descúbrelo”.

Sufrir ansiedad ha sido una de las experiencias más tristes que padecí. La ansiedad no tiene sinónimos, pero sí otros compañeros, cuando padeces ansiedad inevitablemente sentirás un terrible miedo y tristeza.

 Mis síntomas se presentaron después de una serie de hechos estresantes que no supe manejar y que se fueron acumulando de a poco sin que me diera cuenta. De un día para otro empecé experimentando desordenes alimenticios, me faltaba el aire, me dolía el estómago, me sentía sola y aunque parezca extraño me dolía el corazón, porque ahora estoy convencida que el corazón sí puede doler. A mí me dolía.

 Padecí varios meses con estos síntomas. Visité al psicólogo y probé con terapias alternativas: flores de Bach, homeopatía, meditación, ejercicio. Nada funcionó, cuando la ansiedad anida en tu corazón, no podrás alejarla sola, ni con toda la fuerza de voluntad que tengas.

 Me sentía observada, aprisionada. Como si un ser ajeno se hubiera apoderado de mis emociones. A diario luchaba con este ser, pero irremediablemente, casi siempre por las noches, se lanzaba sobre mí. Apretaba mi pecho dejándome incapaz de hacer algo. Lo único que salía de mí eran lágrima incontrolables. Cada noche era peor a la anterior. Los últimos días sentía escalofríos y nauseas. Ese ser estaba tomando cada día una parte de mi cuerpo. Entonces me di cuenta que estaba muriendo de a poco.

 Después de una crisis de miedo y llanto. Mi esposo, que siempre me apoyó y estuvo conmigo en la búsqueda de alternativas, encontró en la red los datos de la Doctora Laura Hinojosa. Cuando llegué a su consultorio con los síntomas a flor de piel, nunca olvidaré cuando me dijo: “No te preocupes eso que sientes va a desaparecer”. Sus palabras fueron de gran alivio, nadie me había hablado con esa certeza. Debo decir que el proceso fue lento, como todo proceso de recuperación.

 El medicamento y las terapias con la Doctora me dieron seguridad para replantear mi lugar en el mundo: qué quería hacer con mi vida, con mis talentos. Los medicamentos nunca me causaron sueño, ni dependencia; al contrario, sentía que cada que tomaba una pastilla estaba tomando una oportunidad más de hacer cosas diferentes, arriesgadas y nuevas.

 Ir al psiquiatra para muchos es algo lamentable. Recuerdo que cuando le conté a mis amigos que iba a consulta porque padecía ansiedad, veía en sus rostro una expresión de sorpresa o de compasión. Les dije con firmeza, que cuando te sientes solo y profundamente triste no hay otras opciones, la alternativa es curarte y los indicados para hacerlo son personas como la Doctora Laura Hinojosa.

 Comparto mi experiencia porque deseo que quien se sienta identificado con alguna de mis palabras, sepa que somos muchos los que hemos pasado por esto, que tiene solución y también una recompensa. Ahora sé que ese dolor en el corazón es ansiedad era una forma en que mi cuerpo me pedía a gritos: “hazte cargo de mí”, “ocúpate de vivir en el hoy”.

 Finalmente quiero agradecer a la Doctora, con la que no sólo tuve una relación de paciente y doctor; también encontré en ella una gran confidente, un ser humano sensible que de inmediato empatizó con mis emociones. Ella, en cada sesión, me alentó a continuar con mis proyectos y aspiraciones.

 Sé que aún hay mucho por aprender, pero todos estamos en el mismo camino. Ahora ya no me angustio por el futuro o el pasado, intentó concentrarme en la oportunidad del hoy que siempre es infinita.